28 may. 2010

Oscar Garcia Garcia (España)

El artista Vladimir Ramos Calderón (1969 Lima, Perú) realiza un trabajo alternativo, individual y antidogmático que se muestra ante nosotros en un estadio atemporal. Comprometido con la problemática social universal, rechaza una actitud
pasiva y conformista ante la realidad. Posicionándose con su denuncia y disconformidad frente a un mundo globalizado que nada mira por los derechos naturales del ser humano. La pintura como instrumento de crítica social, inspirada en
su experiencia vital.
El pintor adhiere elementos ya contaminados y desmenuzados, erigiendo con sencillez nuevas miradas a partir de las ruinas de su historia. Cuestiona arbitrariamente el carácter de la forma, sus personajes parecen derivar de la Commedia dell’Arte, ridiculizando ciertas figuras de autoridad que son convertidas en antihéroes. De este modo la ironía transforma a sus protagonistas en una representación de la tragicomedia de las miserias humanas y de la naturaleza.
De los fondos de nebulosas abstractas surge un escaparate grotesco de nuevos iconos. Figuras que se presentan como una metáfora de un cuerpo trágico y fracturado en relación con su historia. Un intento inútil de juntar las diversas piezas en
busca un orden, para acabar componiendo en realidad una especie de Frankenstein.
Personajes grotescos que se dibujan sutilmente en un mundo enigmático y esquivo. Una mezcla de extrañeza y desconcierto como reflejo de una sociedad manipulada por el poder político, social y religioso. Inquietudes transformadas en figuras y manchas, que forman un poético caos de memoria, color e imágenes. Un palpitante y vibrante escenario donde el discurso plástico lleno de ideas y símbolos camina de la mano de las vivencias de su autor.
La lectura política de la obra de Vladimir Ramos es fundamental, una mera interpretación esteticista de su obra llevaría a confusión. Un arte político que no sólo indaga en la realidad social, sino que también la cuestiona y exhibe. Afirmando que el proceso pictórico no puede estar desligado del desarrollo general de la sociedad y del fenómeno político, que no es otra cosa que la consecuencia de la vida social. De este modo en su pintura, siempre hay un compromiso con la realidad de su tiempo y de su país, en una doble vertiente: social y cultural. Los cambios formales y cromáticos de su obra serán fruto de la temática y no al revés. Su extensa obra ha de ser enmarcada obligatoriamente en los hechos político-sociales y tendencias culturales que le influyeron y suscitaron durante su vida. Su propia historia se puede leer en las líneas
de sus pinturas, una historia que se transforma en un escenario universal. Donde la problemática social y humana no entiende de banderas. El Perú natal de Vladimir y su dolorosa historia se convierte en el reflejo de otras naciones que están o estuvieron viviendo envueltas en una espiral de violencia y desigualdad económica.
Obras que nos ofrecen una visión deformada de la realidad donde formas,color, perspectivas y luz se alejan de la realidad para crear un juego de sensaciones encontradas y recuerdos de existencia. Destaca con un arte figurativo con cierto aire
“pop”, junto a retazos de ironía y sátira. Las pinceladas planas y vibrante colores cargados de simbolismo, nos abren paso a una narrativa imaginaria que activa la obra. Creando una representación de aspecto sencillo y casual que flota en un ambiente de incertidumbre. Sus composiciones parecen estar suspendidas en el espacio y el tiempo. En ocasiones las figuras dan la sensación de volar con sus pequeñas alas, mientras que en otras se muestran rotundas y estáticas. Una suspensión espaciotemporal llena de calma inestable. Un instante de expectación y espera, buscando que se produzca una reacción. Sin saber con claridad ni siquiera lo que esperamos. Para el artista el título juega un papel importante dentro de su obra. En unas ocasiones para reforzar y complementar el mensaje pictórico, mientras que en otras es un ejercicio de búsqueda e interiorización donde el título y representación (lenguaje e imagen) no concuerdan de forma premeditada. Un juego de denominación que se une y relaciona con la utilización y apropiación de objetos del entorno cercano, que pronto
los asociamos en nuestro subconsciente.
Bajo una temática comprometida, rica en ideas y símbolos, Vladimir nos presenta una obra de color y gran atractivo para el público. Un acto de reunión de memorias, vivencias, colores e imágenes, que refleja con un lenguaje propio la convivencia de personas con terribles seres antropomorfos dentro nuestra caótica ciudad. Un trabajo comprometido política y socialmente que busca lanzar un grito de esperanza. Una crítica que denuncia la disconformidad ante la manipulación de
conciencias y que indaga en el poder de transformación del ser humano.


Óscar García García
Licenciado en Historia del Arte y
Especialista en Valoraciones Artísticas (España)

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